La
asignatura Estructura de Computadores I es muy especial para mí, puesto que es
la asignatura que estado impartiendo justo en el período en el que mayores
cambios he sufrido en cuanto a mi percepción de la docencia (como consecuencia
de mi trabajo en el Institut de Ciències de l’Educació). Como responsable
de la asignatura en los últimos años, he intentado proyectar sobre ella muchas
de las cosas que he ido aprendiendo. Por ese motivo, tengo muchas cosas que contar.
En
esta página web resumo las iniciativas de mejora de la asignatura en las que he
participado en los últimos años. Me produce gran satisfacción el poder decir
que estas mejoras se han llevado a cabo en equipo, junto con el resto de
profesores de la asignatura. Entre ellos, quiero destacar, por su especial
implicación, a: Jordi
Tubella, David López, Joan Manel Parcerisa, Carlos
Álvarez y Montse Fernández.
Creo
que es necesario hacer constar algunas circunstancias de la asignatura, para
valorar en su justa medida el trabajo que hemos realizado:
·
Es una asignatura de la
Fase Selectiva, es decir, tenemos en nuestras manos a alumnos que se están
jugando su permanencia en la carrera. Hasta cierto punto, no es el escenario
ideal para hacer “experimentos”. Por eso, a pesar de que creemos
que nuestras iniciativas son destacables (por no ser habituales en nuestro
entorno), no dejan de ser modestas, vistas desde una perspectiva amplia de lo
que es hoy en día la innovación docente.
· Es una asignatura con muchos alumnos y muchos profesores, con lo que la introducción de innovaciones es mucho más complicado que en el caso de una asignatura con un solo grupo y un solo profesor.







La asignatura Estructura de
Computadores I forma parte del primer año común a las tres titulaciones
impartidas por la Facultad de Informática de Barcelona (Ingeniería Informática,
Ingeniería Técnica en Informática de Gestión e Ingeniería Técnica en
Informática de Sistemas). Es la segunda de una cadena de asignaturas que se
ocupan de la enseñanza de la estructura y arquitectura de los computadores.
En
la asignatura previa en esta cadena (Introducción a los Computadores) se
estudian los principios de los circuitos lógicos, y cómo estos circuitos se
usan para construir un sistema computator muy simple, en el que se analiza el
proceso de ejecución de las instrucciones de lenguaje máquina.
En
la primera parte de la asignatura Estructura de Computadores I se profundiza en
el estudio del lenguaje máquina, ahora con un procesador real: la familia
80X86. El objetivo no es que los alumnos sea programadores expertos en lenguaje
ensamblador, sino que comprendan la relación que existe entre las estructuras
típicas de los lenguajes de alto nivel y las estructuras de lenguaje máquina
que les dan soporte.
En
la segunda parte de la asignatura se estudian los mecanismos básicos de
entrada/salida (controladores, interrupciones, acceso directo a memoria, etc.).
El objetivo es que los alumnos sepan construir programas para realizar
operaciones sencillas de entrada/salida en un ordenador tipo PC.
La
asignatura tiene 7,5 créditos y tiene la siguiente organizació: cada grupo (de
100 alumnos) tiene, cada semana, 3 horas
de clase de teoría y 1 hora de clase de problemas (el grupo se divide en dos de
50 alumnos cada uno). Además, cada 15 días los alumnos tienen dos horas de
clase de laboratorio (en subgrupos de 25 alumnos cada uno).
El
método de evaluación se basa en tres actos:
·
Un examen parcial sobre la
primera parte del curso, a mitad de cuatrimestre (20%)
·
Un examen de laboratorio,
la última semana del curso (20%)
·
Un examen final sobre los
contenidos de todo el curso (60%)
La
nota final se calcula de forma que si la nota del parcial o la de laboratorio
son inferiores a la del examen final, entonces se ignoran y sólo cuenta el
examen final.
Como
todas las asignaturas del primer año, Estructura de Computadores I tiene un
número elevado de alumnos, y por tanto, un equipo de varios profesores. En
concreto, en los cuatrimestre de otoño el número de alumnos es de unos 300, y
en los cuatrimestre de primavera, unos 500. En los últimos años, el equipo
docente estaba formado por 5 estables (con la docencia concentrada en esta
asignatura), ayudados eventualmente por uno o dos profesores que contribuían
puntualmente en las sesiones de laboratorio.
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El
tema de la componente práctica de la enseñanza de la informática siempre me ha interesado,
puesto que es uno de los aspectos más problemáticos de los planes de estudio.
Como jefe de estudios sufrí directamente ese tipo de problemas. Después, como
responsable del proceso de revisión de los planes de estudio, he tenido que
reflexionar sobre la cuestión y analizar posibles vías de solución.
El
caso de la componente práctica de la asignatura Estructura de Computadors I es
perfectamente representativo de la cuestión. Por ese motivo, me parece
interesante dar los detalles de cómo hemos trabajado el tema. Las estrategias
que hemos ido desarrollando pueden ser fácilmente aplicables a muchos otros
ámbitos de la enseñanza de la informática.
Las prácticas tipo “plan viejo”
Tradicionalmente,
en las asignaturas de estructura de computadores la teoría se ha intentado
complementar con una práctica en la que los alumnos escriben códigos en
lenguaje máquina y acceden directamente a algunos de los dispositivos de
entrada/salida del computador. Los ordenadores PC ofrecen una plataforma ideal
para este tipo de prácticas, aunque también es habitual el uso de simuladores
de lenguajes máquina más “amigables”.
En
los planes antiguos (que seguían el modelo anual) se proponía a los alumnos uno
o varios enunciados de prácticas que debían desarrollar en grupo, en horario
libre, y al margen de las horas de clase, que se dedicaban a desarrollar la
teoría. Al final de curso los alumnos entregaban el código desarrollado
acompañado de un pequeño informe.
La llegada de los planes nuevos
Una
de las novedades más importantes de los planes nuevos (que se pusieron en
marcha en 1991) fue el hecho de que se dedicaba explícitamente una parte de los
créditos de la asignatura a las prácticas (los créditos de laboratorio). Por
tanto, una asignatura tiene horas de clase de laboratorios, en la que se espera
que los alumnos desarrollen el trabajo práctico en presencia del profesor.
Esta
novedad no representó en primera instancia un cambio importante en la forma de
plantear el trabajo práctico. La única diferencia era que ahora, para desarrollar
el trabajo práctico propuesto por el profesor, los alumnos tenían, además de
sus horas libres, algunas horas adicionales (las correspondientes a los
créditos de laboratorio). En esas horas de laboratorio, normalmente no estaba
presente el profesor sino un becario docente (a veces, porque no había
profesores suficientes, y otras porque el profesor prefería estar en su
despacho a la espera de que viniesen alumnos con dudas).
Se disparan los problemas
Las
estrategias antiguas en los planes nuevos empezaron pronto a provocar problemas
graves. En particular, al seguir los planes nuevos un modelo cuatrimestral
desaparecen períodos que para los alumnos habían sido fundamentales de cara a
completar el trabajo práctico del curso. Por una parte, el curso acaba en
julio, con lo cual no puede usarse el período de vacaciones de verano para
acabar las prácticas. Por otra parte, muchos profesores exigen que el trabajo
práctico del cuatrimestre de otoño esté acabado antes de las vacaciones de
Navidad, que tampoco pueden entonces aprovecharse para acabar los trabajos.
Como
resultado de esta situación se acentúa la presión sobre el estudiante, que se
queja de que no tiene tiempo ni para acabar las prácticas ni para estudiar, se
disparan los casos de copia, y aumenta la insatisfacción de los profesores que
con mayor frecuencia que antes se enfrentan con el problema de evaluar una
montaña de informes, listados y códigos en lenguaje ensamblador.
Como
decía antes, este problema es general en nuestro plan de estudios, hasta el
punto que se identifica como el principal problema a resolver en el proceso de
revisión de los planes de estudio (enlace).
Laboratorios cerrados versus laboratorios abiertos
El
esquema que empezamos a desarrollar en la asignatura Estructura de Computadors
I, y que también se propone entre las estrategias para la revisión de los
planes, consiste en fragmentar el trabajo práctico en actividades muy
específicas, dirigidas a poner de manifiesto si los alumnos han asimilado o no
los conceptos vistos en clase. Las actividades están perfectamente pautadas en
un documento que se denomina “Cuaderno de
laboratorio”, y se desarrollan en las sesiones de laboratorio previstas
en el horario en presencia del profesor, que puede intervenir de forma eficaz
en el momento en que se pone de manifiesto el problema de falta de comprensión
por parte del alumno. El trabajo práctico se desarrolla completamente en la
sesión de laboratorio y se elimina la elaboración de informes finales. El único
trabajo que debe hacer el alumno fuera de clase es la lectura de un material
para la preparación de cada sesión.
Con
este esquema:
·
Se reduce
significativamente el volumen de trabajo que deben realizar los alumnos, y se
reduce la posibilidad de que dediquen un tiempo desproporcionado a algunos
aspectos de ese trabajo (por ejemplo, a la elaboración del informe)
·
Se mejoran las condiciones
para que el profesor pueda intervenir de forma efectiva en el proceso de
aprendizaje de los conceptos esenciales
·
Se consigue que el trabajo
que hacen los alumnos esté más enfocado a la resolución de ejercicios similares
a los de los exámenes.
Ciertamente,
algunos elementos positivos de las prácticas tipo “plan viejo”
desaparecen en el esquema de laboratorios cerrados, por ejemplo:
·
La redacción de informes
·
La organización del
trabajo en grupo
·
La planificación del
tiempo
·
El enfrentarse a un
trabajo de un cierto volumen y no completamente definido
No
obstante, este tipo de cuestiones pueden ser objetivos del trabajo práctico en
algunas de las asignaturas, pero no en todas. Así se propuso en el esquema para
la revisión de los planes de estudio, en el que se preveía un número reducido
de asignaturas en las que la actividad fundamental sería una trabajo práctico
en modo laboratorio abierto (estilo “plan viejo”), y en las que se
dedicaría los recursos necesarios para que los objetivos pudieran alcanzarse de
forma eficaz.
Valoración
El
esquema de laboratorio cerrado que hemos desarrollado ha sido valorado
positivamente por los estudiantes, a través de varios tipos de encuestas que
hemos ido pasando en los últimos cursos, y que nos han permitido mejorar los
diferentes enunciados. Además, la valoración oficial que se hace de la
asignatura a través de la encuesta de opinión reflejó una mejora importante
justo en el momento en que empezó a introducirse el nuevo esquema para las
prácticas de la asignatura (ver el apartado de evaluación).
La
implementación actual no es todavía la que se planteó en el momento inicial.
Los detalles del proyecto inicial pueden consultarse en este documento. El
hecho de que se esté en pleno proceso de revisión del plan de estudios hace que
sea prudente no desarrollar más el proyecto, y consolidar las mejoras
introducidas hasta la fecha.
Críticas de excesivo paternalismo
Con
frecuencia, este planteamiento es calificado por compañeros como excesivamente
paternalista. Se dice que dándoles el trabajo tan “masticado” no
van a aprender nunca a “buscarse la vida”. Como se trata de una
crítica frecuente, creo que vale la pena decir algo al respecto.
Efectivamente,
saber “buscarse la vida” puede ser una habilidad fundamental a
desarrollar en nuestros alumnos. No obstante, al igual que para con cualquier
otra habilidad (por ejemplo, la habilidad para programar) hay que definir con
precisión en qué consiste (y quizá no sería tarea fácil el llegar a un acuerdo
al respecto entre los profesores), cuál es el plan para desarrollar la
habilidad y cómo se va a evaluar si el alumno ha desarrollado o no la
habilidad. Si no se dan esos pasos con rigor entonces el alumno se
“buscará la vida” en direcciones probablemente poco apreciadas por
el profesor (se copiará la práctica del compañero, o se pondrá de acuerdo con
él para repartirse las prácticas de varias asignaturas y firmar los dos cada
uno de los trabajos realizados individualmente).
En
cualquier caso, el enseñar al alumno a “buscarse la vida” no es un
objetivo actual de la asignatura Estructura de Computadores I (y creo que no
puede serlo de ninguna asignatura aislada). Nuestra asignatura tiene otros
objetivos que requieren de planes docentes como los descritos aquí para los
laboratorios.
Una
de las primeras cosas que aprendí al establecer contacto con la bibliografía
sobre educación es la importancia de tener una buena definición de los
objetivos formativos de la propia asignatura. El tema nos interesó mucho a varios
profesores del departamento, puesto que vimos una posibilidad de resolver
muchos de los problemas habituales de nuestras asignaturas, y decidimos
profundizar. El resultado ha sido un par de artículos de divulgación (ver
el apartado de artículos sobre docencia), una mayor concienciación por
el tema a nivel de departamento (son varias las asignaturas que tienen
redactados los objetivos según las pautas que hemos elaborado), y una línea de
trabajo importante a nivel de formación del profesorado.
Por
lo que respecta a la asignatura Estructura de Computadores I, participé
intensamente en la elaboración del documento de
objetivos de la asignatura. Este documento ha repercutido positivamente en
varios aspectos de la asignatura:
·
Permite comunicar con
mucha claridad al alumno lo que se espera de él
·
Ha facilitado mucho a los
profesores el proceso de elaborar exámenes objetivos
·
Ha facilitado la
coordinación (todos los profesores sabemos ahora hasta donde tenemos que
llegar)
·
Ha dado mayor libertad a
los profesores (que sabiendo ahora a donde debemos llegar, podemos seguir
nuestro camino favorito)
·
Ha permitido ajustar la
colección de problemas a los requerimientos del curso
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Las
encuestas docentes para recopilar la opinión de los estudiantes sobre las
asignaturas y los profesores se han usado desde hace muchos años en nuestra
universidad para la evaluación de la docencia. No obstante, el sistema no es
útil para promover la mejora de la docencia. Hay dos razones esenciales para
esto:
·
Las preguntas que se hacen
en la encuesta facilitan la clasificación, pero no proporcionan información
variada sobre diferentes aspectos de la docencia. Esto es fundamental para
facilitar la identificación de aspectos a mejorar.
·
La información recopilada
mediante encuestas tarde mucho tiempo en llegar a manos del profesor, de forma
que, incluso en el caso de que la información fuese útil, sería imposible utilizarla
para mejorar la siguiente edición del curso.
Siguiendo
la
metodología y los servicios que ayudé a poner en marcha en el ICE, el
equipo de profesores de la asignatura Estructura de Computadores I iniciamos
hace algún tiempo un proceso de mejorar de la asignatura usando los resultados
de la encuesta SEEQ (mucho más adecuada para el propósito de la mejora).
Esencialmente,
el proceso consistió en:
1.
Pasar la encuesta en todos
los grupos de la asignatura, a final de curso
2.
Identificar algunos puntos
débiles a mejorar
3.
Diseñar y llevar a cabo
planes de mejora de los puntos seleccionados
4.
Volver a tomar datos para
evaluar el impacto de las mejorar
El informe que puede obtenerse aquí resume la experiencia y los resultados obtenidos (en general, muy
satisfactorios).
En
cuanto a la metodología de mejora utilizada, mis conclusiones son:
·
La metodología y los
instrumentos resultan ideales para aglutinar a los profesores de la asignatura
entorno a unos objetivos compartidos
·
La evidencia
(proporcionada por los datos de la encuesta) de que los alumnos no están
satisfechos con un determinado aspecto de la asignatura facilita que los
profesores nos pongamos “manos a la obra”
·
El hecho de que la
encuesta proporcione una forma de cuantificar la mejora facilita el conseguir
una sensación de logro (que es fundamental para mantener la moral del equipo de
profesores).
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Esta es una iniciativa que surgió para dar soporte
al Programa de Aprendizaje en Cooperación (PACo).
En seguida vimos que podía ser un recurso de interés general para todos los
alumnos de la asignatura.
La
idea es simple: cada semana se hace público en la página web de la asignatura el
enunciado de un ejercicio que los alumnos debería poder resolver con lo visto
hasta en momento en el curso. La solución del ejercicio se hace pública,
también en la página web, la semana siguiente, junto con el enunciado del
ejercicio siguiente.
En principio, puede pensarse que esto no es más que
una colección adicional de ejercicios resueltos, igual que los que hay en la
colección oficial de problemas, que se distribuye al comienzo del curso. La
idea es que el sistema pueda ayudar a los alumnos a marcarse un cierto ritmo de
trabajo continuado. Esta falta de capacidad/voluntad para el trabajo continuado
ha sido siempre una queja de los profesores, que solemos atribuirla a una falta
de madurez de los estudiantes. En mi opinión, el problema es más complejo. Después de todo, no es infrecuente que los profesores (cuya madurez
está fuera de toda cuestión) realicemos algunas de nuestras tareas en el último
momento. Y con grandes prisas para llegar a tiempo. Creo que es tarea del
profesor, especialmente en los primeros cursos, proporcionar a los estudiantes
los estímulos adecuados para que se implique en un trabajo continuado. Es en
esta dirección en la que creo que la iniciativa del ejercicio de la semana es
relevante.
En
cualquier caso, y como es habitual en nuestra forma de trabajar, los profesores
de la asignatura hemos realizado unas encuestas de opinión para averiguar de
qué forma perciben los alumnos la asignatura. En esta encuesta, los alumnos
deben marcar la afirmación que mejor refleja su opinión sobre la asignatura. La
tabla siguiente muestra los resultados para los dos cuatrimestres en los que se pasó la
encuesta.
|
|
Curso 00-01(1) |
Curso 00-01(2) |
|
En blanco |
8,02 |
13,66 |
|
No sabía que existía el ejercicio de la semana |
12,96 |
0,29 |
|
Sabía que existía pero no lo he usado |
24,07 |
31,10 |
|
Lo he usado, pero sólo como una lista de ejercicios
resueltos para estudiar de cada al examen |
33,33 |
33,14 |
|
Lo he usado, pero creo que es lo mismo que tener estos
ejercicios resueltos en la colección de problemas de la asignatura |
3,09 |
7,85 |
|
Lo he usado habitualmente y creo que me ha ayudado a trabajar
de forma continuada y llevar la asignatura al día |
18,52 |
13,95 |
|
TOTAL |
100 |
100 |
Los resultados muestran que:
·
El conocimiento de la
iniciativa a mejorado mucho de un cuatrimestre a otro
·
La mayoría de los alumnos
usan el material
·
El porcentaje de alumnos a
los que el sistema les ayuda a trabajar de forma continuada es, por el momento,
modesto
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En
febrero de 2000 organizamos en el Institut de Ciències de l’Educació un
seminario sobre aprendizaje cooperativo, impartido por Roger y David Johnson
(dos de los expertos más importantes sobre el tema). El aprendizaje cooperativo
consiste en la utilización de grupos de estudiantes para potenciar el
aprendizaje.
Este
seminario ha sido uno de los eventos que más me han influido, puesto que me
dotó de un buen repertorio de estrategias para mejorar mi propia docencia.
El
aprendizaje cooperativo puede aplicarse con diferentes niveles de rigurosidad.
Por una parte, está el aprendizaje cooperativo informal que consiste en formar
grupos en clase para realizar una tarea que puede durar unos minutos. Es un
buen ingrediente para introducir actividad y romper con la monotonía de una
lección magistral. Este es un tema que
me ha interesado mucho y al que he dedicado un cierto tiempo (ver la sección
sobre incorporación de aprendizaje activo y cooperativo en el programa de EC1).
Por
otra parte, el aprendizaje cooperativo formal consiste en formar grupos que van
a trabajar juntos durante un largo periodo del curso (por ejemplo, todo el
curso). En este caso es necesario estructurar concienzudamente la actividad. A
cambio, la experiencia de aprendizaje puede ser mucho más profunda y
enriquecedora para el alumno. El Programa de Aprendizaje Cooperativo (PACo), se
enmarca dentro del ámbito del aprendizaje cooperativo formal. En este apartado
describo mi experiencia con esta iniciativa. A pesar de que el PACo ha ido
evolucionando de forma continuada desde que empezamos a trabajar con él, para
facilitar la exposición hablaré aquí de dos fases.
Primera fase: Demasiado ambicioso
Empezamos
a trabajar en el PACo en la primavera del 2000. La idea original era muy
simple: proponer (el PACo es optativo) a algunos alumnos repetidores de la
asignatura que trabajaran en grupos de dos haciendo desde el primer día del
curso ejercicios tipo examen. En concreto, debían seguir, cada semana, el
siguiente proceso:
1.
Resolver un ejercicio de
forma individual
2.
Contrastar las soluciones
individuales con el compañero de grupo y alcanzar un acuerdo sobre una posible
solución correcta
3.
Entregar al profesor la
solución correcta y aclarar las posibles dudas que quedasen
Además,
los alumnos que participaban en el PACo debía llevar un registro de todas las
actividades que hacían relacionadas con la preparación de la asignatura, y
debía rellenar periódicamente unas hojas en las que se les pedía que
reflexionases sobre su proceso de aprendizaje y
sobre el proceso de trabajo en grupo.
Lo
más importante quizá es que los dos miembros de cada grupo quedaban vinculados
de tal manera que al final cada uno recibiría como nota definitiva la media
entre su nota y la de su compañero (los exámenes son individuales). De esta
forma, cada alumno debe preocuparse no sólo por su aprendizaje sino por el de
su compañero. El mecanismo podía deshacerse después del examen parcial, a
petición de cualquiera de los miembros del grupo, o del profesor.
En
definitiva, el programa pretendía que los alumnos:
·
Hiciesen más ejercicios y
se resolviesen las dudas mútuamente
·
Aprendiesen a trabajar en
grupo de forma eficaz
·
Aprendiesen a planificarse
el tiempo
·
Aprendieses a reflexionar
sobre el proceso de aprendizaje
Todo
el proceso estaba muy documentado. El
resultado tuvo aspectos positivos y negativos. Por una parte, resultó que
muchos de los alumnos no seguían de forma rigurosa el plan (no rellenaban
muchas de las horas de planificación del tiempo, de reflexión, etc.). Para los
profesores también era costoso el seguimiento del plan y la atención semanal a
los alumnos que lo seguían. En la parte positiva, los alumnos que siguieron el
plan lo valoraron muy positivamente (en particular, vimos que el mecanismo de
“jugarse” la nota a medias con el compañero no les asustaba especialmente). Sus resultados académicos fueron superiores a
la media de los alumnos matriculados, pero no fueron significativamente mejores
que la media de los alumnos repetidores, que en general, sacan buenas notas.
Segunda fase: un poco más manejable
Como
resultado de la experiencia en la fase anterior, decidimos:
·
Ofrecer el PACo a todos
los alumnos (los alumnos nuevos en la asignatura podían beneficiarse tanto o
más que los repetidores)
·
Eliminar del plan todo lo
referente a la planificación y la reflexión (había quedado claro que el plan
original era demasiado ambicioso para llevarse a cabo en una sola asignatura).
Por tanto, el PACo se reduce ahora esencialmente a hacer en pareja un ejercicio
cada semana.
·
Utilizar el web para
difundir el ejercicio que deben hacer cada semana, y para difundir también la
solución, la semana siguiente. De esta forma, todos los alumnos de la
asignatura (y no sólo los del PACo) se benefician del material (ver el apartado
dedicado al ejercicio de la semana). Además, al publicar la solución del
ejercicio se reduce la frecuencia del contacto entre el profesor y el grupo
(que puede resolver muchas de sus dudas viendo la solución). De esta forma, se
hace más viable que el procedimiento admita un elevado número de grupos de
alumnos.
·
Ofrecer 0,5 puntos
adicionales a todos los alumnos que siguieses en PACo hasta el final. De esta
forma, se pretende que un mayor número de alumnos se apunten.
Como
conclusión, podemos decir que:
·
El programa es valorado
positivamente por los alumnos, y también por muchos compañeros de otras
asignaturas de la Facultad de Informática de Barcelona (algunos de los cuales
pretenden llevar a cabo experiencias similares)
·
De momento, no se ha
conseguido interesar a una proporción elevada de los alumnos matriculados en la
asignatura.
·
Los resultados académicos
son muy buenos, pero no se dan las condiciones para que pueda afirmarse
científicamente que esos buenos resultados son consecuencia directa del PACo.
La prueba de que el programa es valioso sólo llegará cuando una proporción
elevada de alumnos se apunte al PACo y como resultado aumente el porcentaje de
aprobados en la asignatura.
·
Algunos de los beneficios
del PACo no van a reflejarse en una mejora de las notas, puesto que inciden
sobre aspectos que, aún siendo muy valiosos, no se preguntan en los exámenes
(por ejemplo, la capacidad para llegar a acuerdos)
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Una de las primeras cosas que aprendí cuando empecé a involucrarme fuertemente en los cursos de
formación del ICE es la importancia de conseguir una actitud más activa de los
alumnos en clase, en contraposición a la pasividad típica de las sesiones
expositivas clásicas. Esto me hizo pasar muy malos momentos en mis clases.
Yo
había utilizado siempre el método expositivo clásico (igual que todos mis
compañeros). Las valoraciones de los alumnos eran positivas (siempre había
obtenido una valoración Muy Satisfactoria), y yo quedaba muy satisfecho de mis
clases.
Luego,
una vez perdida la fe en la clases expositivas, empecé a pasarlo mal en clase
puesto que estaba haciendo algo en lo que ya no creía, y todavía no había
tenido tiempo de introducir cambios en mi forma de dar clase. Recuerdo que tenía
la sensación de que los alumnos hablaban más en clase, que mis explicaciones
eran más confusas, etc. Probablemente, mis clases eran igual de
“buenas” que siempre, y la actitud de los alumnos era la de
siempre, pero para mi el asunto se estaba convirtiendo en un problema serio.
Tuve
suerte de quedar liberado de docencia durante un cuatrimestre (gracias a
numerosas descargas por tareas de gestión). Eso me permitió tomarme un tiempo
para introducir algunos cambios en mis métodos docentes. Un elemento clave en
ese momento fue el conocer estrategias de aprendizaje cooperativo (gracias a
algunos libros que leí y algún taller de formación que organizamos en el ICE).
Fue entonces cuando elaboré el método RIVeG: Resolución Individual y
Verificación en Grupo, ideal para introducir de forma progresiva mayores dosis
de actividad en el aula. Las características y virtudes de este método se
explican en detalle en esta ponencia presentada
en las Primeras Jornadas sobre Aprendizaje Cooperativo, que organizó en ICE en
julio del 2001
Puse
en práctica algunos de esos cambios en el siguiente cuatrimestre, con buen
resultado (me refiero a buenas sensaciones mías y de los alumnos, no a mejores
resultados académicos).
Finalmente,
en el cuatrimestre 2000-2001(q2) he podido desarrollar un programa con
bastantes dosis de aprendizaje activo y cooperativo. Para ver los detalles de
ese programa, puede consultarse la página web que he
usado durante el curso. Esa página web se ha ido elaborando a medida
que ha ido avanzando el curso. En ella informaba a los alumnos de lo que
haríamos en las próximas sesiones, o incorporaba material relacionado con lo
trabajado en las sesiones anteriores (por ejemplo, soluciones a ejercicios
trabajados en clase).
Como
documentación específica, he añadido a la página web con el programa una serie
de comentarios a cada una de las semanas del programa, en los que se explica
con más detalle la forma en que se desarrollaron las sesiones.
Debo
decir que la utilización de la página web con el programa de la asignatura me
ha parecido un estupendo medio de comunicación con los alumnos. Ellos lo han
valorado positivamente (así lo reflejan algunas de las encuestas que les he
pasado) y a mi me ha resultado muy cómodo mantenerla “viva”. Un
resultado adicional importante es el tener documentado el programa que se ha
llevado a cabo.
El
único aspecto que no ha funcionado a mi entera satisfacción en el curso
2000-2001 (q2) es la asistencia de los alumnos a clase. A pesar de que se
matricularon unos 80 alumnos en el grupo 60 (el mío), desde el primer momento
no vinieron más de 30. Parece ser que la razón era una mala configuración de
los horarios, que hacía que muchos alumnos fuesen a otros grupos de la
asignatura.
Algunos
de esos 30 alumnos que asistieron inicialmente se fueron perdiendo a lo largo
del curso (tenían muy fácil el asistir a otros grupos en los que se usaba una
metodología más clásica). Por tanto, la asistencia media durante el curso a
sido de alrededor de 20 personas. Así pues, no he podido experimentar los
métodos en condiciones de masificación (en las que creo que siguen siendo
válidos).
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En
mi opinión, las dos fuentes de información disponibles para analizar el impacto
general de las mejoras introducidas en los últimos años en la asignatura son:
·
La opinión de los alumnos
a través de las encuestas docentes
·
Los resultados académicos
En
cuanto a la opinión de los alumnos, la primera fila de la tabla muestra la evolución
de los resultados de la encuesta docente oficial, en la pregunta de valoración
general sobre la asignatura (valoración entre 1 y 5). Los datos corresponden a
la agregación de los alumnos de todos los grupos de la asignatura, en cada
cuatrimestre. A partir de un cierto momento, nuestra universidad decidió
disminuir la frecuencia con la que se pasan las encuestas. Por ello, en algunos
cuatrimestres no hay datos.
TABLA
De
estos datos cabe señalar que:
·
Se produce un salto
importante en la valoración de los alumnos coincidiendo con la época en la que
la innovación más importante fue el cambio en la metodología docente de los
laboratorios.
·
La valoración actual de la
asignatura debe considerarse como muy alta, si se compara con la del resto de
las asignaturas del mismo nivel del plan de estudios (la mayoría de las cuales
tienen una valoración entorno al 3).
La
segunda fila de la tabla contiene las valoraciones de la encuesta respecto a mi
propia actuación docente (valoraciones de la pregunta de opinión general sobre
el profesor). Los datos muestran una clara estabilidad de la valoración de los
alumnos (que coincide con la valoración en períodos anteriores de mi docencia).
La valoración de los alumnos ha subido de forma significativa en el último
cuatrimestre, en el que he podido introducir en el programa de mi grupo grandes
dosis de aprendizaje activo/cooperativo. Esta circunstancia ha sido muy bien
valorada por los alumnos, aunque mi propia valoración debe ser necesariamente
prudente, por los motivos que se comentan en la sección aprendizaje
activo/cooperativo. Puesto que a partir de ese cuatrimestre he pasado a
impartir una asignatura de muy distinta naturaleza, no tendré ocasión de
verificar si la mejora en la valoración de los alumnos se consolida o no.
La
tercera fila de la tabla muestra el tanto por ciento de alumnos aprobados en la
asignatura, en cada cuatrimestre. Aquí
hay que remarcar que el porcentaje de aprobados varía significativamente
entre los cuatrimestres de primavera y otoño, puesto que el perfil de los
alumnos es distinto.
Los
resultados muestran que las mejoras introducidas no han tenido un impacto
significativo en el rendimiento académico. Debo reconocer que esto es para mí
un motivo de frustración. No obstante, es importante reconocer la complejidad
del tema en cuestión. En concreto, hay que remarcar que:
·
Algunas de las iniciativas
que más impacto pueden tener en el rendimiento académico (como por ejemplo, el
PACo) todavía no han involucrado a un porcentaje importante de alumnos. Será
necesario algo más de tiempo y de insistencia para que estas iniciativas tengan
algún impacto en el rendimiento académico
·
Entre las mejoras
introducidas, no hay cambios en los métodos de evaluación. Personalmente estoy
convencido de que los métodos que usamos (basados esencialmente en un examen
parcial y un final) no son los adecuados, y que la forma de evaluar es el
ingrediente que más influye en lo que hacen o dejan de hacer los alumnos. Creo,
por tanto, que algunas modificaciones en los métodos de evaluación podrían
cambiar significativamente los resultados académicos.
·
Nuestra asignatura es una
más entre las que debe cursar el estudiante. El rendimiento de un alumno en una
asignatura no es independiente de lo que esté pasando en las asignaturas de
alrededor. Después de todo, las diferentes asignaturas compiten por un recurso
escaso: el tiempo de dedicación del estudiante. Creo que si en el resto de las
asignaturas del primer año del plan de estudios (o al menos una buena parte de
ellas) se introdujeran mejoras al nivel que hemos hecho nosotros, mejoraría en
rendimiento académico en todas las asignaturas.
Finalmente,
también quiero dejar constancia de las opiniones de los alumnos sobre mi
actuación docente recogidas a través de la encuesta SEEQ. En particular, éste es el informe correspondiente al curso
2000-2001(2), y ésta es una opinión
remitida de forma voluntaria por dos alumnos. Si bien debo volver a
insistir en las circunstancias especiales en las que se desarrolló el curso,
creo que estos resultados indican bien claramente que los cambios importantes
que he introducido en mi actuación docente en los últimos años apuntan en la
dirección correcta.
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